El 22 de enero de 2020, a 5.148 metros de altura en el Altiplano, un equipo de investigadores midió un índice UV de 25,8. Es el valor más alto jamás registrado en la superficie del planeta.
La escala de la Organización Mundial de la Salud llega hasta 11, y a eso lo llama “extremo”.
Este artículo reúne lo que dicen los datos oficiales y la literatura publicada sobre la radiación ultravioleta en Chile, qué le hace a los ojos, qué exige la ley chilena —y qué no exige— y cómo saber si tus lentes de sol realmente protegen.
Chile tiene la radiación UV más alta medida del planeta
No es una figura retórica. El estudio que documenta ese récord se titula, literalmente, “Extremos solares de superficie en la región más irradiada de la Tierra, el Altiplano”, y se publicó en el boletín de la Sociedad Meteorológica Americana.
Sobre el Desierto de Atacama, otro trabajo del mismo grupo publicado en Scientific Reports lo formula así:
Los niveles más altos del mundo de irradiancia ultravioleta en superficie.Cordero R.R. et al., The Solar Spectrum in the Atacama Desert, Scientific Reports, 2016
Y no se trata solo de las cumbres. Un tercer estudio establece que en verano el índice UV al mediodía supera 11 en todo el desierto — categoría extrema, no solo en el altiplano.
Para dimensionarlo: las dosis anuales de UV-B en Atacama son alrededor de un 40% mayores que las típicas del norte de África, y en los picos estacionales la diferencia llega al 60%.
Por qué acá es distinto
Cuatro factores se suman, y conviene entenderlos porque explican por qué la comparación con Europa o Estados Unidos no aplica.
La Tierra está más cerca del Sol en nuestro verano. El perihelio —el punto de la órbita más cercano al Sol— ocurre en enero. Resultado: la irradiancia de verano es hasta 7% mayor en el hemisferio sur que en el norte. Es una diferencia estructural que ningún país del hemisferio norte tiene.
Menos ozono. La columna de ozono sobre el Altiplano es de unas 255 unidades Dobson, aproximadamente 10% más baja que sobre el norte de África.
Altitud. La OMS calcula que la radiación UV aumenta 4% por cada 300 metros. Las mediciones chilenas afinan el dato: 9% por kilómetro entre el nivel del mar y los 2.500 metros.
Cielos despejados. El norte tiene una de las atmósferas más transparentes del planeta, con muy poco vapor de agua y pocos aerosoles.
Santiago tampoco se salva
Es fácil pensar que esto es un asunto del norte extremo. Los datos dicen otra cosa. Un estudio de cinco años de mediciones en terreno en Santiago, publicado en 2021, encontró:
- Índice UV medio de mediodía en verano: cerca de 10
- Pico en enero con cielo despejado: UVI 13 — categoría extrema
- Los valores extremos (UVI ≥ 11) ocurren en el 26% de los días
- Ventana crítica: 11:00 a 13:00
- La dosis de un día de enero es unas once veces la de un día de junio
Uno de cada cuatro días de verano en Santiago está en la categoría más alta de la escala de la OMS.
La guía técnica del Ministerio de Salud señala que “las condiciones más desfavorables ocurren durante el verano entre las 11 y 15 hora local”, y la campaña de verano del MINSAL recomienda evitar el sol entre las 10 y las 18 horas.
Norte y sur son dos historias distintas
Acá conviene ser preciso, porque se mezclan seguido.
El agujero de ozono es el fenómeno del sur. Está documentado oficialmente: el Laboratorio de Investigación Atmosférica de la Universidad de Magallanes midió 207 unidades Dobson sobre Punta Arenas el 8 de mayo de 2018, frente a una concentración normal de 320. El agujero de ese año alcanzó unos 23 millones de km² y su borde llegó a latitudes cercanas a Puerto Williams.
Pero eleva la radiación desde una base baja, y en primavera. Punta Arenas, en pleno verano, registra índices moderados.
La exposición crónica extrema está en el norte, todo el año, por altitud, ozono bajo, cielo despejado y perihelio. Son dos problemas distintos: el del sur es episódico y estacional; el del norte es permanente.
Qué le hace la radiación UV a los ojos
Acá hay que separar lo que tiene respaldo sólido de lo que se repite sin él. Una revisión de referencia publicada en International Ophthalmology clasifica la evidencia así:
Evidencia fuerte: tumores de párpado, fotoqueratitis (la “quemadura” de la córnea), queratopatía climática, pterigión y catarata cortical.
Evidencia limitada: pinguécula, otros tipos de catarata, melanoma ocular.
Una corrección que importa. La degeneración macular no está causada por radiación UV. La misma revisión lo dice explícitamente: la evidencia apunta a luz visible azul, no a UV — y esa evidencia también es débil.
Es probablemente el error más repetido en el contenido comercial del rubro óptico. Lo decimos porque es falso, aunque nos convendría no decirlo.
Las cifras chilenas
El dato más contundente es del propio Ministerio de Salud, en su guía clínica GES de cataratas:
- Prevalencia autorreportada de cataratas en Chile: 4,4%
- En mayores de 65 años: hasta 23,9%
- Las cataratas representan el 48% del total de personas ciegas en el país
- Casi 50 mil cirugías anuales
Y la guía oficial lista la exposición a luz ultravioleta solar entre los factores de riesgo, junto con tabaquismo, diabetes y trauma ocular.
A escala global, la OMS estima que entre 12 y 15 millones de personas están ciegas por cataratas, y que hasta un 20% de esos casos podría ser causado o agravado por la exposición solar.
Un matiz de honestidad: la propia OMS clasifica la radiación UV como un contribuyente menor a la carga global de enfermedad — alrededor del 0,1% del total. La cifra potente y defendible es el 20% de la ceguera por catarata, no un 20% de todo.
El pterigión y la latitud del norte de Chile
El pterigión —ese tejido que crece desde el borde del ojo hacia la córnea— es la patología más directamente ligada a exposición UV crónica.
Una revisión sistemática de 2018 muestra que la prevalencia sigue el índice UV de la zona: donde el UVI es extremo (más de 11), la prevalencia media es de 19,3%. Y los trabajadores al aire libre tienen aproximadamente el doble de riesgo.
Un meta-análisis global publicado en BMJ Open identifica la franja de latitud 20-30° como la de mayor prevalencia mundial.
Arica está a 18°S. Iquique a 20°S. Calama a 22°S. Antofagasta a 23°S.
Y acá hay un vacío que vale la pena nombrar: ese meta-análisis no incluye ningún estudio de Chile ni de Sudamérica, y no existe un estudio de prevalencia poblacional de pterigión en el norte de Chile. La zona del país con más razones para estudiarlo es justamente la que no está estudiada.
Lo que la ley chilena exige, y lo que no
Acá está el hallazgo que menos se cuenta. La Ley 20.096, vigente desde 2006, dice en su artículo 21:
Los bloqueadores, anteojos y otros dispositivos o productos protectores de la quemadura solar, deberán llevar indicaciones que señalen el factor de protección relativo a la equivalencia del tiempo de exposición a la radiación ultravioleta sin protector.Ley 20.096, artículo 21 · Biblioteca del Congreso Nacional de Chile
Suena bien. Pero al leer el texto completo aparecen tres cosas:
No define cómo medirlo. La ley no menciona UV400, ni 400 nanómetros, ni ninguna norma técnica — ni ISO, ni ANSI, ni europea.
La fórmula que usa no aplica a un lente. “Equivalencia del tiempo de exposición sin protector” está calcada de la lógica del factor de protección solar de las cremas. Un anteojo no tiene tiempo de exposición equivalente.
No delega a un reglamento posterior. Y esto se demuestra por contraste dentro de la misma ley: el artículo 20, sobre lámparas que emiten UV, sí encarga los detalles a una normativa técnica de los ministerios. El artículo 21, sobre anteojos, no tiene esa cláusula.
En la práctica: la ley obliga a declarar protección, no a cumplir un estándar verificable.
El desacople
Chile sí tiene un criterio técnico para lentes solares. Está en la Guía Técnica sobre Radiación Ultravioleta de Origen Solar del Ministerio de Salud, que exige protección lateral, cita la norma ANSI Z80.3 y recomienda categoría 3 para playa y montaña.
Pero esa guía es de salud ocupacional: rige para trabajadores expuestos, no para lo que compra cualquier persona en una tienda.
La norma de consumo exige declarar sin definir. La norma que define no rige el consumo.
Y nadie ha medido en más de quince años
Se han hecho dos verificaciones reales de lentes vendidos en Chile, y ambas encontraron incumplimientos:
SERNAC, 2003. 16 modelos ensayados. En el mercado especializado, dos muestras (29%) tenían filtrado UV400 inferior al 95% de referencia. En el mercado no especializado fallaron 2 de 9. Conclusión incómoda: el precio alto no garantizó cumplimiento.
IDIEM, Universidad de Chile, 2009. Seis muestras bajo norma europea. Cinco daban protección cercana al 100%. Una, sin marca y comprada en la vía pública, filtraba solo 88,15% del UVA — pese a declarar protección total en una pegatina. Solo una de las seis informaba su categoría de filtro.
Desde 2009 no hay ninguna verificación oficial de si los lentes de sol vendidos en Chile cumplen lo que declaran.
Dos mitos
“Mientras más oscuro, más protege.” Falso, y es peligroso. La Academia Americana de Oftalmología lo dice sin rodeos: “No te dejes engañar pensando que mientras más oscuro el lente, más seguro es para tus ojos. Solo los lentes con 100% de protección UV entregan la seguridad que necesitas.” Un lente oscuro sin filtro UV no protege más — solo se ve más oscuro.
“La radiación UV causa degeneración macular.” No respaldado. Ver más arriba: la evidencia apunta a otra parte.
Cómo elegir, en concreto
Busca “UV400” o “100% protección UV”. Según la Academia Americana de Oftalmología, la etiqueta “absorción UV hasta 400nm” significa exactamente lo mismo que 100% de absorción UV. El SERNAC recomienda buscar entre 99% y 100% de bloqueo.
Mira la categoría de filtro. Va de 0 a 4 según cuánta luz visible deja pasar:
| Categoría | Deja pasar | Dónde |
|---|---|---|
| 0 | 80-100% | Interiores |
| 1 | 43-80% | Nublado |
| 2 | 18-43% | Uso diario |
| 3 | 8-18% | Playa, montaña, verano chileno |
| 4 | 3-8% | Glaciar. No apto para conducir |
La guía del MINSAL recomienda categoría 3 para playa, montañismo y zonas soleadas.
Prefiere formato envolvente. La OMS recomienda expresamente lentes envolventes o con paneles laterales. La radiación no llega solo de frente.
Recuerda las superficies. Según la OMS, la nieve fresca refleja hasta 80% de la radiación UV; la arena seca de playa cerca del 15%; el agua y la espuma marina alrededor del 25%.
El consejo
- Exige la etiqueta correcta. UV400 o 100% de protección UV. Sin eso, la oscuridad del lente es cosmética. Y como muestran los estudios del SERNAC y del IDIEM, el precio no es garantía.
- Categoría 3 para el verano chileno. Playa, cordillera, norte. Categoría 2 para el día a día urbano.
- Formato envolvente si puedes. Es la recomendación explícita de la OMS y la única que aborda la radiación que entra por los costados.
- Úsalos entre las 10 y las 18 horas, que es la ventana que marca el MINSAL, y con más razón entre las 11 y las 15.
Y algo que no se compra: si trabajas al aire libre en el norte, estás en la franja de latitud con la prevalencia de pterigión más alta del mundo. Un control oftalmológico periódico vale más que cualquier lente.
Lentes de sol con protección UV400
Es el estándar que corresponde exigir en un país con esta radiación. ¿Dudas sobre qué categoría te sirve según dónde vives y qué haces?
Ver lentes de solPreguntas frecuentes
¿Cuál es el índice UV en Chile?
Chile registra los valores más altos medidos en la superficie terrestre. En enero de 2020 se midió un índice UV de 25,8 en el Altiplano, a 5.148 metros de altura. En el Desierto de Atacama el índice al mediodía en verano supera 11 en todo el territorio. En Santiago, los valores extremos de 11 o más ocurren en el 26% de los días, con un pico de 13 en enero.
¿Por qué la radiación UV es más alta en Chile?
Por cuatro factores que se suman: el perihelio ocurre en enero, en pleno verano austral, lo que eleva la irradiancia hasta un 7% respecto del hemisferio norte; la columna de ozono es más baja; la altitud aumenta la radiación alrededor de 9% por kilómetro; y el norte tiene cielos despejados con muy pocos aerosoles.
¿Qué exige la ley chilena a los lentes de sol?
La Ley 20.096, vigente desde 2006, obliga a que los anteojos lleven indicaciones del factor de protección frente a la radiación ultravioleta, y encarga al SERNAC su fiscalización. Sin embargo, la ley no define técnicamente cómo medir ese factor: no menciona UV400 ni ninguna norma técnica, y no delega la definición a un reglamento posterior. En la práctica obliga a declarar protección, no a cumplir un estándar verificable.
¿Los lentes de sol vendidos en Chile cumplen lo que declaran?
Las dos verificaciones que existen encontraron incumplimientos. El SERNAC, en 2003, halló que dos muestras del mercado especializado tenían filtrado UV400 inferior al 95% de referencia. El IDIEM de la Universidad de Chile, en 2009, encontró una muestra sin marca que filtraba solo 88,15% del UVA pese a declarar protección total. Desde 2009 no hay verificaciones oficiales.
¿Qué categoría de lente de sol necesito en Chile?
La guía técnica del Ministerio de Salud recomienda categoría 3, que deja pasar entre 8% y 18% de la luz visible, para playa, montañismo y zonas soleadas. Para uso diario urbano la categoría 2 suele ser suficiente. La categoría 4 no es apta para conducir. En todos los casos, lo primero que hay que exigir es protección UV400.
¿La radiación UV causa degeneración macular?
No según la evidencia disponible. Una revisión publicada en International Ophthalmology concluye que la degeneración macular probablemente se relaciona con luz visible, especialmente azul, más que con exposición ultravioleta. Las condiciones oculares con evidencia fuerte de asociación con UV son los tumores de párpado, la fotoqueratitis, el pterigión y la catarata cortical.